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Comerciales del saber


El Parque Científico de la Universidad Miguel Hernández cuenta con
cinco edificios para albergar sus infraestructuras.
Ante los acontecimientos económicos y financieros que está experimentando la sociedad actual, la cuestión se plantea como un autorreproche ante la sociedad española: los países que están aguantando mejor la crisis y tienen mayor calidad de vida son aquellos que basan su economía en productos de alto nivel tecnológico y de innovación. Alemania, que actualmente busca mano de obra española es un ejemplo de ello.

Las universidades, como fuente primordial de conocimiento, deberían constituir potente motor para la economía. Esa la premisa principal que mueven a los parques científicos de las universidades para realizar su trabajo: acercar la investigación a la empresa para que se puedan aplicar los conocimientos adquiridos en la investigación y que esta alianza genere riqueza en forma de creación de empleo y aumento de beneficios mediante la comercialización de productos y servicios de alto valor añadido.

El Parque Científico-Empresarial de la  Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche está gestionado por la Fundación Quorum y lleva en activo desde 2005. En ese momento ya había un sustrato dentro de la universidad sobre el que trabajar la transferencia de resultados científicos a la empresa.  Ya existía una spin-off denominada Nutracitrus de la que a partir de ese año la UMH empezó a  tomar parte y el grupo del investigador  y profesor Antonio Ferrer del Instituto de Biología Molecular y Celular (IBMC) ya había creado una unidad mixta universidad-empresa denominada Lipotec-DiverDrugs.
Han pasado casi seis años desde entonces y el volumen de trabajo se ha multiplicado significativamente. Tonia Salinas, gerente de la Fundación Quorum  desde 2008 es consciente del crecimiento que está experimentando el parque: a finales de 2009 había cuatro empresas ubicadas en las instalaciones del Parque Científico, ahora hay catorce.

El objetivo del Parque Científico se lleva a cabo mediante dos estrategias principales:
  • Promoción la creación de empresas spin-off mediante el asesoramiento a los investigadores emprendedores  y la posibilidad de financiación a través del concurso Promuévete.
  • Búsqueda y contacto con empresas que son clientes potenciales. En este caso, la Fundación ejerce la función de un “comercial” con las firmas que según el criterio de los gestores del parque podrían utilizar las tecnologías y el conocimiento generado en la UMH.
Para optimizar el segundo punto es fundamental que los investigadores faciliten a la OTRI (la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación) la oferta tecnológica que poseen para que sea utilizada por la Fundación Quorum. De lo contrario, “no conocemos las capacidades que tiene ese grupo de investigación y por tanto no entra en el catálogo que le mostramos a las empresas”, señala Tonia Salinas.
Pero los contactos entre empresa y universidad se pueden realizar de diversas maneras. Existen grupos de investigación que buscan a la empresa por sus propios medios apoyados por el personal del Parque Científico bien a través de redes que facilitan la interacción como por ejemplo el Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER) que gestiona el Instituto de Salud Carlos III. Otras veces la investigación se financia a través de cátedras, que consiste en un dinero que una empresa u organismo cede para que sea gestionado por un profesor. En el caso de la investigación biomédica, a veces estas colaboraciones surgen a raíz de charlas organizadas por asociaciones de afectados por una determinada enfermedad. Tal es el caso de la Cátedra Bidons Egara que gestiona Eduardo Fernández Jover del Instituto de Bioingeniería para la investigación de la retinosis pigmentaria, enfermedad que padece Joaquín López, fundador de una empresa de gestión y envases de residuos de Tarragona.

Las Tecnologías de la Información y la Comunicación, las Ingenierías y sobre todo las
Ciencias Biomédicas y Bioquímicas son las que generan mayor número de empresas.
Un modelo novedoso de interacción universidad-empresa lo constituye la Plataforma para la Investigación en Piel generada por iniciativa de Antonio Ferrer y varios investigadores del IBMC, quienes fueron los primeros de la UMH en transferir sus resultados a la empresa. Se ofrece un servicio integral a las empresas interesadas en realizar estudios referentes al órgano piel. Es una oferta especializada en cuanto al objeto de estudio, pero abierta en cuanto a la versatilidad de servicios que ofrecen a las empresas interesadas. El 19 de noviembre del año pasado se realizó la constitución oficial de esta plataforma mediante la firma conjunta de varias empresas, el IBMC, la UMH y los tres institutos tecnológicos de la provincia: AITEX (Instituto Tecnológico Textil), AIJU (Instituto Tecnológico del Juguete) e INESCOP (Instituto Tecnológico del Calzado y Conexas).

En opinión de Salinas, la oferta tecnológica de la UMH, en su mayor parte, no puede ser absorbida por la industria local, sobre todo aquella que generan los grupos de investigación más constituidos en la UMH que concretamente se dedican a la investigación biosanitaria y biotecnológica, de manera que en muchas ocasiones se deben buscar empresas fuera de la provincia de Alicante. Algo similar a lo que ocurre con la oferta tecnológica de robótica e ingeniería: existen empresas en la provincia de Alicante que se pueden beneficiar, pero no son suficientes. Ello no significa que se vaya a perder riqueza ofreciendo el conocimiento para que se explote fuera, sino que se trata de atraer recursos a la provincia, puestos de trabajo incluidos. Por otro lado, las empresas del entorno capaces de aprovechar el tipo de oferta tecnológica de la UMH son aquellas que se dedican al sector textil o al calzado, aunque es INESCOP quien se encarga mayoritariamente  del desarrollo tecnológico en esta última área y por eso existe menos lugar para los grupos de investigación universitarios. Por el contrario, es el sector alimentario el que puede dar cabida a la oferta tecnológica, puesto que en la UMH se investiga en la utilización de subproductos de la industria agroalimentaria y en la identificación de antioxidantes.

Según la experiencia de la Fundación Quorum, la proximidad entre Universidad y empresa es un factor determinante a la hora de emprender proyectos conjuntos, sin embargo, la industria provincial no es lo suficiente diversa y potente para rentabilizar la investigación de la UMH y por eso deben ampliar horizontes. Sin embargo, su Parque Científico es el segundo que se creó en la provincia. En 1998 la Universidad de Alicante (UA) comenzó a gestar la idea del Parque Científico de la UA hasta que se consiguió colocar la primera piedra de sus instalaciones en 2006. Los problemas en la ordenación del territorio, según comenta Salinas, constituyen el motivo del lento desarrollo de sus infraestructuras, aunque precisamente ha sido una de las empresas bajo su auspicio, Glen Biotech quien ha ganado, entre otros,  un premio de Genoma España por desarrollar un arma contra el picudo rojo de las palmáceas basada en un hongo.

Que haya dos entidades de estas características en apenas 30 kilómetros cuadrados no supone una injerencia entre ellas, sino que coordinan sus actividades para evitar duplicidades y se refuerzan para tener más repercusión. Introducir el fruto del esfuerzo de laboratorios y talleres universitarios en oficinas, fábricas y naves industriales debe ser la base de la riqueza de nuestro país. Y para eso trabajan.


La formación tanto en el ámbito de la empresa como de la investigación es
fundamental para desarrollar su trabajo de gestor.



Un grupo de investigadores emprendedores dentro del Instituto de Biología Molecular y Celular (IBMC) de la Universidad Miguel Hernández (UMH) que ya tienen 15 productos en explotación en el mercado deciden crear un grupo de excelencia centrado en el órgano piel y desarrollar sus capacidades para aplicarlas a las empresas. Cuando se acomete un proyecto tan ambicioso como la Plataforma de Investigación en Piel, es imprescindible contar con una persona capaz de fomentar y gestionar la relación entre el ámbito empresarial y el universitario. Flavio Fossati constituye el puente perfecto para avituallar esta iniciativa que se inauguró oficialmente en noviembre del año pasado. Doctor en Farmacia Industrial y Máster en Administración y Dirección de Empresas, Fossati tiene un bagaje difícil de igualar: una formación dual y amplia experiencia dentro de grandes grupos del sector farmacéutico.

FB: ¿Por qué la piel como objeto principal de estudio?

FF: Se ha elegido el órgano piel porque es uno de los olvidados de la investigación pública y las grandes compañías. Este órgano es fundamental para nuestra vida, además se está experimentando un fuerte incremento en enfermedades relacionadas con la piel en la sociedad moderna.

FB: ¿Cómo surge esta iniciativa?

FF: El IBMC llevan años desarrollando proyectos multidisciplinares  en el sector dermocosmético y nutracéutico. Ello ha determinado que se originen productos tecnológicamente avanzados que están actualmente en el mercado. Hablamos además de dos empresas fundadas en el corazón en el IBMC: Diverdrugs y Nutracitrus. Esto supone una nueva manera de hacer algo muy positivo por la Universidad: investigadores profesores que además de desempeñar su rol como profesor para los alumnos tienen una parte muy activa en la sociedad. Ello determina un retorno económico para  la universidad y para la sociedad mediante la generación de nuevos puestos de trabajo.

FB: ¿Qué tipo de productos ha colocado ya en el mercado el IBMC?

FF: Hay muchos, especialmente en el campo dermocosmético. Se trata de productos que tienen un efecto similar a la toxina botulínica que relajan la musculatura lisa de la cara y permite que las arrugas desaparezcan. Estos productos se han desarrollado en el IBMC en el seno del profesor Antonio Ferrer Montiel, quien a su vez dirige la Plataforma.

FB: Una vez que se ha constituido oficialmente, ¿cuál es su estructura actual?

FF: La plataforma es una iniciativa público-privada que incluye a la Universidad Miguel Hernández y a diversas empresas: el grupo farmacéutico de Barcelona Lipotec, el Centro Dermatológico de Alicante, una empresa biotecnológica de Elche denominada Bio-Array y además los tres institutos tecnológicos de la Comunidad Valenciana: AITEX, INESCOP y AIJU, es decir, las asociaciones de investigación del sector textil, del calzado y del juguete respectivamente. Quiero subrayar que esta iniciativa tiene una estructura abierta a nuevas incorporaciones de empresas y corporaciones que compartan los mismos valores.

Mesa redonda durante la inauguración de la Plataforma de Investigación en Piel.
Habla su director Antonio Ferrer Montiel.
FB: ¿Cuál es el mecanismo de contacto para las entidades interesadas?

FF: Quien quiera contactar con nosotros puede hacerlo buscando nuestro contacto en la página web, en la que encontrará toda la información relativa a la Plataforma.  Estamos abiertos a cualquier tipo de colaboración, tanto a la inclusión de nuevas empresas dentro de la estructura de la misma  como a la oferta de servicios de investigación a la carta. Un empresario puede venir a nosotros con ideas y proyectos y nosotros le podemos ofrecer un tipo de investigación multidisciplinar para solucionar problemas y generar valor en productos.

"España no puede pensar en salir de la crisis solamente aumentando la flexibilidad laboral y la productividad de los trabajadores"

FB: En España la investigación es uno de los primeros naipes que caen con la crisis. ¿Cómo justificaría el futuro de una iniciativa como la Plataforma en este contexto?

FF: Creemos fuertemente que hay que invertir más en investigación. Si analizamos a los países que están afrontando la crisis mejor que nosotros (Alemania, Finlandia o Suecia) podemos observar que todos ellos invierten un alto porcentaje del PIB en investigación y desarrollo. España no puede pensar en salir de la crisis solamente aumentando la flexibilidad laboral y la productividad de los trabajadores, debemos colocar en el mercado internacional productos que añadan valor y que sean tecnológicamente avanzados. Estas iniciativas suponen un arma para salir de la crisis.

FB: Un científico pone en valor su trabajo publicando sus resultados en revistas científicas internacionales, con un índice de impacto cuanto más alto mejor para que sea reconocido en la comunidad científica. ¿Este hecho puede despertar suspicacias en una empresa que vaya a recurrir a los servicios de un grupo de investigación.

FF: Este es un tema muy caliente en el sector. Efectivamente las empresas tienen miedo. La información es lo más importante, y para ellas es vital a la hora de establecer estrategias de marketing y de poder colocar productos pioneros en el mercado sin interferencias por parte de la competencia. La Plataforma tiene una mentalidad empresarial y es muy consciente de este aspecto en su relación con las firmas con las que trabajamos.

FB: ¿Cómo se gestiona la confidencialidad en un sistema organizativo tan diverso y complejo?

FF: Nosotros ofrecemos un alto nivel de confidencialidad muy elevado. Si un empresario contacta por primera vez con nosotros puede hacerlo libremente y sin riesgo mediante lo que se denomina un Confidenciality Agreement, si la relación avanza y se empieza a trabajar conjuntamente se pasa a establecer cláusulas que delimitan y gestionan los espacios de confidencialidad y de propiedad intelectual. Este respeto por la discreción en aspectos candentes también está garantizado por la forma de trabajo y por el flujo de información.

FB: Pero, en los laboratorios en los que se trabaja en proyectos para diversas empresas y que además también llevan a cabo investigación básica… ¿Cómo se controla  ese control del flujo de información?

FF: Por cada proyecto que se lleva a cabo existe un Project Leader competente en el campo, que tiene toda la información relativa al mismo para poder desarrollarlo a  nivel científico y además el único que tiene contacto con la empresa. El Project Leader dispone de todos los servicios y capacidades técnicas de las que disponen los laboratorios incluidos en la Plataforma sin que el resto de trabajadores sepan la información susceptible de ser protegida. La idea es adoptar la mentalidad de una empresa.

FB: El trabajo que usted realiza se caracteriza por tener que mediar entre dos mundos que, a priori, se mueven en ámbitos distintos ¿Qué es lo más complicado de su trabajo?

FF: Lo más difícil es la multidisciplinariedad. Hoy en día, para desarrollar un producto tecnológicamente avanzado hay que tener una formación multidisciplinar y además muy especializada.

FB: ¿Y la mayor satisfacción?

FF: Lo más gratificante es el contacto con la gente, especialmente porque los proyectos casi siempre tienen resultados positivos: ver productos en el mercado  y puestos de trabajo que se generan. Esperamos continuar con este rumbo.

FB: ¿Cuánto tiempo suele pasar para ver en el mercado los resultados desde que una empresa decide tomar este camino?

FF: Es muy variable. En el sector dermo-cosmético el desarrollo de un producto puede durar entre cinco y diez años, en función del tipo de artículo. A los empresarios les sugerimos que tengan siempre dos opciones: un plan A, que sería aquel que tiene un mayor grado de complejidad y por tanto requeriría más recursos y además un plan B, más sencillo y menos ambicioso y arriesgado.

"Muchas veces se observan en la televisión anuncios que tienen muy poco contenido científico"

FB: Para que el conocimiento científico sea más provechoso para la sociedad es fundamental que los investigadores sepan divulgar sus avances, pero todavía queda mucho camino por andar. ¿Cuál es el principal “pecado” de los científicos?

FF: He trabajado en muchos sitios y he conocido a muchos investigadores. Éstos, en general “malcomunican” todo el trabajo que hacen en el laboratorio. Tenemos que adoptar una mentalidad más orientada al mercado, más abierta a la interacción y al trabajo en equipo. Esta filosofía la tenemos muy interiorizada en la Plataforma porque de ello depende nuestro éxito.

FB: La Plataforma trabaja principalmente en el desarrollo de productos innovadores que presentan un gran valor añadido por las mejoras que se introducen gracias a la investigación. ¿Qué aconseja a los usuarios potenciales de este tipo de artículos?

FF: Aconsejo a los consumidores que antes de consumir un producto se informe del mismo y que evalúe hasta qué punto ese producto se ha desarrollado de una forma científica. Muchas veces se observa en la televisión anuncios que tienen muy poco contenido científico, sería importante añadir alguna demostración rigurosa para demostrar la eficacia y la seguridad de los productos. Deben tener mucho cuidado con la publicidad.

Ciencia Infusa: El Tercer Hombre

El Tercer Hombre (Carol Reed, 1949) Reino Unido

La persecución de Harry Lime (Orson Welles) por las cloacas de Viena es una de las escenas más famosas de la película.
Justo en el momento en que la penicilina estaba a punto para probar su efectividad mediante ensayos clínicos en humanos estaba ocurriendo en Europa una circunstancia un tanto particular. Era 1941 y se estaba desarrollando la más cruenta guerra del siglo XX.
Doce años antes, Alexander Fleming había publicado el descubrimiento de la penicilina por el hongo Penicillium notatum en el British Journal of Experimental Patohology, pero fue el equipo de investigación de Ernst Boris Chain y Sir Walter Florey quienes en la Universidad de Oxford desarrollaron su producción y sustituyeron la cepa del hongo productor. Desde entonces hasta la actualidad es Penicillium chrisogenum quien sintetiza la penicilina G en los laboratorios farmacéuticos.  Los tres investigadores compartirían el premio Nobel en 1945.
En la actualidad el camino para que un medicamento sea aprobado para su utilización en el ser humano es, debido a la rígida legislación, un camino arduo y, a menudo, mucho más largo del deseado por investigadores, empresas y pacientes. En los años cuarenta, con una industria farmacéutica más joven, no se actuaba con tanta cautela al respecto. Sin embargo, fue la guerra el factor decisivo para la rápida aceptación de la penicilina. El conflicto bélico suministró el más macabro, masivo e idóneo banco de pruebas para dicho antibiótico. Aprobación inmediata.

Calloway (derecha) hará una parada técnica en el hospital antes de llevar a Martins (izquierda) al aeropuerto.
En El Tercer Hombre el protagonista se enfrenta a un terrible conflicto en la Viena de la postguerra cuando descubre que a su amigo lo busca la policía por robo y contrabando de penicilina. Este antibiótico era vital en un momento en que todavía había muchos heridos de guerra y  en que las condiciones higiénicas y sanitarias dejaban bastante que desear. En la actualidad, una dosis de penicilina cuesta menos de un euro, pero en aquellos años, en valor relativo, una dosis podía alcanzar los trescientos. Por esta razón, el contrabando era un muy buen negocio, todavía más si se “cortaba” con agua para aumentar los beneficios.
Holly Martins (Joseph Cotten) es un mediocre escritor que llega a la Viena en busca de fortuna tras acudir a la llamada de su amigo Harry Lime (Orson Welles), quien le coloca en el aprieto de tener que protegerle o delatarle ante las autoridades. Después de una visita al hospital, estratégicamente preparada por Calloway, el jefe de la policía militar británica (Trevor Howard), toma definitivamente su decisión. La visión de las secuelas neurológicas de la penicilina adulterada sobre niños a los que se trató para curar la meningitis es lo que despeja sus dudas.
El drama que supone la comercialización fraudulenta de fármacos y su adulteración es el riel de una historia, considerada como la mejor obra del cine británico, llena de suspense, desazón post-bélico y por supuesto, amor gracias a la espléndida Alida Valli.

Deslocalización científica. Montagnier traslada su producción a China

El virus del SIDA, el HIV, fue descubierto a principios de los años ochenta gracias a la sinérgica polémica de dos grupos de investigación, el del francés Luc Montagnier y el del norteamericano Robert Gallo,  quien no recibió el Nobel pero al que se atribuye una contribución esencial en el descubrimiento y desarrollo de técnicas diagnósticas de la enfermedad. Tras la disputa inicial, merced a la cual se asumía la co-autoría del hallazgo, la mayoría de la comunidad científica ha concedido los méritos al francés, acuerdo plasmado por la concesión del Nobel de Fisiología y Medicina en 2008.


Luc Montagnier

Dos años después, a sus 78 años, se marcha a China a llevar a cabo sus nuevos proyectos de investigación. Su idea de realizar ensayos clínicos en Francia tratando con antibióticos a niños con autismo está pendiente de aprobación por los comités éticos en Francia. Sin embargo, Montagnier comenzará una nueva etapa en la Universidad de Jiaotong en Shangai por todo lo alto, con una plaza de profesor y un instituto de investigación que llevará su nombre. A su edad no es fácil conseguir fondos públicos para investigación debido a las leyes francesas de jubilación.

Su nueva línea de investigación se basa en que distintas enfermedades neurológicas como el autismo, Parkinson, Alzheimer y esclerosis múltiple podrían estar causadas por restos de bacterias que proceden de la flora normal del intestino que acaben en el plasma y de aquí al cerebro, causando estas patologías. Según las teorías con las que actualmente trabaja Montagnier, el ADN de bacterias y virus genera ondas electromagnéticas en el agua que persisten incluso a muy altas diluciones, por ello se podrían utilizar para el diagnóstico y para el tratamiento de dichas enfermedades.
Señales electromagnéticas generadas por una suspensión del microorganismo Micoplasma pirum (derecha) comparadas con las que se detectan en el control negativo, en el que mismas condiciones experimentales pero sin tratamiento con bacterias (izquierda). Figura 2 de un artículo de Montagnier  Interdiscip Sci Comput Life Sci (2009) 1: 81–90.

En general, la comunidad científica se muestra escéptica ante estas hipótesis, basadas en los trabajos del inmunólogo francés Jacques Benveniste en los cuales apelaba a la “memoria del agua” cuando realizaba elevadas diluciones de anticuerpos, lo cual es una versión “biológica” de las teorías homeopáticas. Benveniste, fallecido el 2004, lo perdió todos tras la controversia de sus trabajos, publicados en 1998 y que no han podido ser totalmente reproducidos en otros laboratorios.

No es la primera vez que Montagnier se interna en tormentosos debates, puesto que a pesar de haber sido el descubridor del virus del SIDA a partir de los años 90 mantiene la postura de que el virus del SIDA no es el único agente causal de la enfermedad y que una buena dieta y la administración de antioxidantes podrían colaborar en la erradicación del SIDA.


 
Qué opina ahora Montagnier acerca del SIDA

Documental: The house of numbres (Brent W. Leung, 2009)

Libro: Luc Montagnier, "Sobre virus y hombres", Alianza 1995

Pocos títulos para una película son tan evocadores como la que en 1964 estrenó François Truffaut: Le peau douce (La piel suave). En esta cinta un escritor abandona a su esposa e hija por una joven azafata, en ese momento se desata para él un tornado de culpabilidad y dudas dentro de un triángulo amoroso en el que, previsiblemente, no reinará la armonía.


 
La piel es nuestro órgano protector más extenso y lo primero que ven los demás de nosotros. No es tan sólo una trivial cuestión estética mantenerla en buen estado y solucionar las enfermedades y lesiones que puedan afectarla.

El pasado 26 de noviembre se constituyó oficialmente en el Instituto de Biología Molecular y Celular (IBMC) de la Universidad Miguel Hernández la Plataforma de Investigación en Piel. Esta iniciativa público-privada aglutina los recursos del IBMC junto con los intereses de diversas empresas interesadas en invertir en investigación, desarrollo e innovación para mejorar la competitividad y la calidad de sus productos. Empresas como AITEX (Instituto Tecnológico Textil), INESCOP (Instituto Tecnológico del Calzado y Conexas), AIJU (Asociación de Investigación de la Industria del Juguete), el Grupo Lipotec y el Centro Dermatológico de Alicante colaboran en este proyecto en el que científicos y empresarios tienen depositadas sus esperanzas.

La síntesis de piel artificial para uso industrial, la obtención de proteínas de origen microbiano para generar adhesivos del calzado menos contaminantes o la inmovilización de enzimas en textiles que faciliten la regeneración de tejidos son algunas de las iniciativas en las que actualmente trabajan estas empresas. Para contarnos cómo es la Plataforma de Investigación en Piel contamos con la colaboración de su gestor Flavio Fossati, doctor en Farmacia Industrial por la Universidad de Milán y Master en Administración de Empresas (MBA) por Fundesem (Alicante).

A pesar de la insistencia de Feedback para que hablase acerca de todas las iniciativas de la Plataforma, Flavio es un gran profesional ha respetado férreamente los acuerdos de confidencialidad que mantiene con las empresas. Dentro de unos años esperamos tener muy buenas noticias suyas.
 


Programa Feedback 29 noviembre 2010 (Entrevista a Miguel Vicente)

Trabaja  el diseño de nuevos antibióticos, es biólogo molecular y dirige el grupo de Control Genético del Ciclo Celular en el Centro Nacional de Biotecnología. Su responsabilidad en una labor tan importante con la aumentar las probabilidades de muchos pacientes de curarse frente a bacterias resistentes a los antibióticos actualmente en uso en clínica no le impide ser una persona accesible, comunicativa y muy didáctica. El mes pasado se publicaba su libro Ni contigo ni sin ti: guía para entender los microbios escrito junto con Javier Medina (pedagogo) y  Marta García Ovalle (bióloga y miembro de su grupo de investigación).


No le pregunté cuántas veces había dado esa conferencia tan brillante como la que impartió en la Universidad Miguel Hernández dentro de los actos de la Semana de la Ciencia. Tampoco le pregunté si había pensado dedicarse a la política tras escuchar sus opiniones y diseccionar de una manera tan precisa los problemas que acucian a la investigación en nuestro país. Sólo pude escuchar tan atentamente como lo había hecho durante su charla unas horas antes.

Miguel Vicente tuvo la amabilidad de charlar con Feedback de sus comienzos (de esa sardina que el cura escolapio le hizo dibujar), de su trabajo y de su visión de la ciencia.





Programa Feedback 15 noviembre 2010 (Semana de la Ciencia)

En el primer programa de Feedback contamos con la ayuda del profesor de Microbiología Manuel Sánchez Angulo, que nos habla acerca del ciclo de conferencias "Explorando el MicroMundo" que se tendrá lugar el próximo 26 de noviembre. Este ciclo está incluido dentro de los actos de la Semana de la Ciencia en la Universidad Miguel Hernández, que concluyen ese mismo día.